Para conmemorar nuestro centenario, presentamos una escultura única: una hélice de ADN de tres metros de altura, diseñada y construida en colaboración con nuestro equipo y un artista local. Esta obra de arte encarna la esencia de Karl Georg, nuestros valores, nuestra cultura y las personas que la conforman.
Decoramos la hélice con nuestros productos y palabras que definen nuestra identidad compartida: aprecio, empatía, autenticidad y responsabilidad.
Esta escultura está dedicada a Michael Schnaufer, quien moldeó el ADN de nuestra empresa durante más de 40 años. Como líder, fue atento, accesible, justo, motivador y profundamente empático. Con este homenaje, le agradecemos no solo como director general que dejó una huella imborrable en nosotros, sino también como una persona que nos inspiró a todos.